Archive for marzo, 2009

Juegos

Martes, marzo 31st, 2009

e16-3-jaisalmer-0.jpg  Para ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción a otros).

En las pulcras calles de Jaisalmer, en el Rajasthan de India, el colorido se asoma a calles y ventanas. La elegancia de la pobreza no puede ser más llamativa y espectacular. Acostumbrados como están a convivir con los millones de almas que nos paseamos por allí para aprehender algo de lo que enseñan, tienen y guardan; de la diferente cultura que poco o nada tiene que ver con nuestra occidentalidad y accidentalidad de la vida, no les llama la atención nuestra persecución. Ni siquiera perciben nuestra llegada o la obvian.

Los niños continúan a su aire con los juegos con los que se jugaba en nuestra  posguerra. De ahí el ritmo de ese instante. Mientras el choto trata de lamer las piedras, limpias como la pátena, porque los cartones que mastica habitualmente han desaparecido -quizá otra vaca más lista y rápida los engulló-, el niño pequeño juega con un aro endeble al que trata de mantener en pie a pesar del suelo desigual y retador.

El mayor, en equilibrio inestable, parece querer bajar los escalones o tratar de subirlos. Sus piernecillas como hilo de cáñamo ¿tendrán la firmeza suficiente para certificar que se salvará de una caída?

Hace veinte años que capturé esta fotografía. Es posible que el choto haya crecido y todavía deambule por las calles en busca de un cartón que rumiar. Los niños se habrán hecho hombres y, quizá, sus piernas sean más firmes y les hayan ayudado a emigrar a otra ciudad de India o del extranjero. También es probable que sus cuerpos y sus mentes hayan madurado con cierto toque endurecido. ¿Se habrán casado? ¿Seguirán vivos? ¿Jugarán sus hijos con otro tipo de aros o serán los ordenadores los que llenen los instantes de su presente y futuro? ¡Son unos genios!  

En el séptimo cielo

Lunes, marzo 30th, 2009

escanear00041.jpg Para ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción a otros).

Andreas Dressen el director de En el séptimo cielo, se ha atrevido con un tema -el sexo entre las personas mayores de 60 años- bastante intocable en el mundo cinematográfico. No estoy segura de si esto ocurre porque este tipo de cine no vende (nadie quiere ver a los viejos haciendo el amor con deseo y disfrutando de lo lindo como si tuvieran 18 años) o porque es más rentable y estético el mundo joven: pieles tersas, gestos atléticos, movimientos sensuales… 

Bien es verdad que los protagonistas de esta película: Ursula Werner, entrada en carnes, mirada vidriosa pero atrayente, no es el prototipo de la infinidad de barbis que están en el mercado, pero es tan real y tan creible que cuando le traspasa el deseo por un hombre de 75 años, que nada tiene que ver con su marido, se pone el mundo por montera y decide gozar cuanto ya tenía olvidado. ¡Y claro que lo logra! No es difícil porque el amante es todo vida y está dispuesto a merendársela junto a ella el tiempo que le quede.

Transgresora, tierna y amarga al mismo tiempo, porque no es fácil salir indemne o no hacer daño cuando no se es totalmente libre.

Aunque miremos, púdicos, hacia otro lado cuando observamos alguna carantoña entre los mayores, el sexo existe y persiste en todas las edades. Es más, comentan, que mucho mejor que cuando eran chavales.

¿Acaso hay que sacrificar esas campanillas que tocan a rebato cuando estás con el amante por no herir a un marido con el que ya no vibras?

Buena pregunta para la polémica. ¿Alguien quiere poner el cascabel al gato? Os advierto que araña.

El pluriempleo de sus señorías

Lunes, marzo 30th, 2009

escanear0005.jpg Para ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción por otros).

¡Menuda conciencia social tiene nuestra clase política! Esa dedicación laboral a dos o tres bandas me parece un insulto a la inteligencia de los votantes y de los trabajadores en paro. Pero claro, a puerta cerrada, con el secretismo de alcoba y sacristía, el presidente del Parlamento y los diputados, se lo comen, se lo guisan y lo consagran.

Tenía entendido -¡si seré tonta!- que la cosa publica -claro que llamándola cosa, ¿qué podía esperar?- era dedicación exclusiva y con las guardias que las leyes demandaran; como bien sabemos no es sólo tirarse los trastos a la cabeza y poner las pertinentes zancadillas a cara de perro sino legislar para mejorar la vida de los ciudadanos y gobernar con manos de seda (aunque se utilice, también, mucha pezuña) un país, que no hace mucho, latía al son de la dictadura franquista.

También pensaba que hacer política era mirar por los otros y no por uno mismo. Resulta que estoy herrada con hache, porque cuanto sucede en el Parlamento del pueblo, es como la coz de un pura sangre.

Al parecer sus señorías no tienen bastante con sus sueldos de diputados, más los pluses por estar destinados a alguna que otra comisión y como, por si fuera poco, a través de esta lanzadera han conocido y conocen a relumbrones de la banca, de los despachos de abogados con pedigrí, de consejos de administración de lo que sea, pues han decidido dedicar todas las horas que se ausentan del hemiciclo a sus otras labores.

A ver, que me lo expliquen: ¿por qué se permite a sus señorías esta doble o triple vida laboral cuando hay tantos ciudadanos -algunos mucho mejor preparados que ellos- sin trabajo? Y sin esos matrimonios de hecho y cohecho que bendice la política.

“Son los contactos estúpida”, dirían emulando a Clinton cuando en un cara a cara se lo soltó a Bush en masculino, sólo que en ese caso refiriéndose a la economía. Para llorar, ¿qué no?

La soledad no es esto

Viernes, marzo 27th, 2009

e22-2-pekin-0.jpg Para ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción a otros).

La plaza de Tian’anmen, en Pekin, es de una anchuridad que corta la respiración. Es cierto que el trasiego de los turistas, tanto del propio país como los de otros lugares, colman con creces sus rincones -bien alejados los unos de los otros- regalando escenas insólitas que, por ellas mismas, ya son una novela.

Es julio de 1995; y este niño -con pantaloncito abierto por el culete, para hacer pis o pos si le vienen las ganas- no está solo aunque eso pueda parecer. No tiene nada que ver con ese guardia que no se mueve del sitio aunque caigan chuzos de punta, porque en ese metro cuadrado, de los otros cientos o más que abarca la plaza, es en el que le corresponde estar. Tampoco con el hombre que parece enfrentarse al guardia, pero que simplemente está tratando de eludirlo por la derecha.

Entonces ¿con quién está el niño? No lo sé, aunque es probable que su familia estuviera detrás de mí emulando mi gesto. Incluso yo podría estar en la foto que sacaban al niño y de la que no sé nada ni, lo más seguro, sabré nunca.

En estos lugares, donde el turismo es de masas, puede pasar que todos nos fotografiemos a todos y cuando, una vez en casa, veamos las imágenes para recordar y constatar que estuvimos allí, nos demos de bruces con muchas pequeñas historias, plenas de intérpretes de su propia vida, de las que nada conocemos, ni conoceremos.

A veces las fotografías son como un calidoscopio empeñado en crear nuevas imágenes a medida que se gira el tubo. Como la vida misma.

Miradas

Viernes, marzo 27th, 2009

e12-2-trinidad-0.jpgPara ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción a otros).

En Trinidad (Cuba), 1992, ella celebra su primera comunión y, radiante, con su traje blanco inmaculado de organdí, sale a a la puerta para ser admirada. ¡Y cómo la admiran!

Allí está él, sentado en el escalón, medio con la boca abierta, mordiéndose un dedo y relamiéndose por el sólo placer de contemplarla. Ha tenido la suerte -¿o la ha buscado?- de estar allí en el instante preciso, en el momento oportuno cuando la niña, que ha dejado atrás a sus compañeros de ceremonia con los pasteles a medio comer o a medio empezar, sonríe a alguien que no ve pero a quien busca con el rabillo del ojo.

¿Vale preguntarse -diecisisete años después- si era para el chaval su mirada? O, ¿esa picaresca y complaciente sonrisa era exclusivamente para ella misma? 

The reader versus la culpa

Viernes, marzo 27th, 2009

e1-2-nueva-york-2.jpg Para ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción a otros).

No es fácil deshacerse de los recuerdos; menos aún si estos están vinculados al despertar a la vida adulta e ir acompañados por y de una experimentada maestra de la sensualidad. Eso es lo que le ocurre a un adolescente de 15 años en su encuentro con una mujer que le dobla la edad.

La atracción que les arrebata se transforma en un secreto encuentro día tras día, en casa de la mujer, y mezcla el placer del cuerpo con el del alma;  el joven Michael, lector impenitente, intercala la lectura de grandes obras de la literatura con la pasión y el aprendizaje sexual, cargado de erotismo y ternura. Pero Hanna desaparece un día sin dejarle ni una nota.

Los caminos tienen muchas revueltas, así como subidas y bajadas y en una de ellas, cuando ya es un estudiante de Derecho, asiste como observador a un juicio donde se juzga a colaboradores de los nazis. Si las casualidades existen, allí esperaba una. Su antigua amante, Hanna, es una de las acusadas.

Ella se carga con la condena más alta al admitir lo que hizo. Sin embargo sólo con que Michael hubiera contado su secreto, la pena hubiera sido más corta, al igual que la de las otras mujeres.

Ese peso, esa agonía diaria, ese miedo a reconocer publicamente una relación que estaría muy mal vista por la sociedad, nos envía un mensaje directo a la conciencia. ¿En esa situación habríamos actuado nosotros de otra forma? ¿Podríamos seguir viviendo como si no hubiera pasado nada en nuestras vidas de lo que arrepentirnos? O ¿arrastraremos para siempre la culpa de no haber ayudado desvelando su secreto por miedo a ser juzgados como colaboracionistas?

Stephen Daldry, que también dirigió la impresionante película Las horas, ha conseguido una obra -cuando menos conmovedora- de la adaptación de la novela de Bernhard Schlink, publicada en la editorial Phoenix (Orion); y, cuando más, la desmembración de nuestros conservadores cimientos.

La interpretación de Kate Winslet es estremecedora. Crea un personaje distante y cercano al que es imposible no entender y perdonar y con el que emocionarse.

El desfile

Jueves, marzo 26th, 2009

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Siempre me han dado miedo los militares, incluso cuando desfilan para lucir el palmito y mostrar sus armas, cascos y pertrechos más limpios que la patena. Supongo que desfilar delante de los curiosos, les pone. Es como si estuvieran sobre un escenario actuando.

¿Y qué ocurre en tiempo de guerra? ¿Acaso los militares piensan que sólo están representando un papel o jugando a los soldaditos de plomo? (El plomo viene a cuento por las balas, los cañones, los morteros…). 

No sé si el ensoñamiento que nos produce la parafernalia militar, tiene que ver con los uniformes, tan aplaudidos en las pantallas de cine, con las heroicidades que airean o con las mezquindades que ocultan.

El asunto es que a mí ese desfile visto y vivido en directo en San Francisco, en 1985, me dio para captar esta imagen de paz con reflejo incluido. ¿Qué pensaría de mí ese soldado? ¿En algún momento, si está vivo, se preguntará lo que yo me pregunto? 

Vergüenza ajena

Jueves, marzo 26th, 2009

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¿A qué juega la Iglesia católica vestida de púrpura y acompañada de incienso, pompa y boato? ¿Por qué no se destapa de una vez y se inscribe en el Ministerio del Interior como partido político? O ¿no está haciendo política activa, saliendo a la calle cada dos por tres sin pasar por unas elecciones democráticas? ¿Será porque gozan de bula papal y el Gobierno de España le ha dado más dinero que nunca y se les ha subido a la cabeza y a las barbas del PSOE? O ¿será porque a sus feligreses les gustan las manifestaciones familiares y festivas? O ¿es simplemente por echar un pulso al Estado laico? En ese impenitente afán de catequizar a tirios y troyanos, a Benedicto XVI no se le pone nada por delante, ni siquiera la cordura; y con ligereza asombrosa -como los que viven cómodamente instalados fuera de la realidad- se pasea por África o por inframundos predicando castidad y anatemizando el uso del preservativo. a pesar de que el SIDA se está llevando por delante a hombres, mujeres y niños, que carecen de todo menos de la epidemia de la muerte. 

Sin embargo torean la vergüenza ajena con ínfulas de quien se sabe poderoso y, por algunas razones que desconocemos, cree y se regocija porque el Gobierno cautivo y desarmado… quizá ¿mira para otro lado? ¿Hasta cuándo vamos a aguantar los que no pertenecemos al Partido Catolico?: ese partido encubierto al que no nos dan la oportunidad de dejarle fuera de juego.

d12-1-corpus-camunas-4.jpg  Para ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción a otros).

 

El sol no sale para todos

Miércoles, marzo 25th, 2009

e16-8-benares-5.JPG   Para ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción a otros).

He querido dejar pasar unas semanas antes de hablar del 11-M porque prefería meter las ideas en el congelador antes de escribir, por temor a decir sin red, lo que sentí al ver cómo el PSOE se quedó a la altura del betún por no acompañar a las víctimas.

Pero no, ellos tenían que olvidar que su protagonismo de campaña electoral había que abandonarlo en cualquier descampado y, tapándose la nariz (eso hizo Inés Sabanés y ¡olé sus narices!) debían haber estado en el homenaje de la Comunidad de Madrid.

¿Qué importa que la Presidenta estuviera con su desfachatez habitual? ¿A quién le duele que haya cerrado una investigación sobre los espías cuando son ellos mismos los que se espían y, además, lo sabemos y lo saben? ¡Hay amores que matan aun cuando sean del mismo partido!

Insisto, ¿Han de pasar los socialistas por encima del dolor de unas personas que, en muchos casos todavía esperan que les resuelvan sus problemas por vía de indemnizaciones, ayudas domiciliarias, etcétera? Pues no, señores del PSOE. Del PSOE son, ¿no?

No hay mayor denuncia que la elegancia, y con ella estar ahí, no por paripé a Esperanza, si no como apoyo leal a quienes sufrieron y sufren el olvido, monumento incluido.

No nos engaña la Presidenta Marquesa que va al homenaje como si se tomara un agua, azucarillos y aguardiente. Pero ¿qué más nos da si estamos preparados a sus desatinos y desaires? Sin embargo, que el PSOE, con su secretario general de Madrid a la cabeza, insulte a la inteligencia de los ciudadanos con unas disculpas trasnochadas e impropias de un político que pretende gobernar la Comunidad, es una vergüenza imperdonable. 

Menos mal que Pilar Manjón y la Asociación que preside ya están curados de espanto porque saben meridianamente que nuestros políticos no han dejado de meter la pata y hacerles feos.

Luego se preguntarán el por qué no ganan. Y los madrileños tendremos que continuar tragando quina.

¡Qué pena, el sol no sale para todos! 

El traje

Lunes, marzo 16th, 2009

c-84.jpg  Para ampliar la foto haced clic en ella. (Foto propiedad de la autora. Sin permiso de reproducción a otros).

Hay políticos que sus buenas maneras  les han dejado en cueros. Bien es verdad que gastar, lo que se dice gastar, no han gastado absolutamente nada de su bolsillo, pero sí del de los contribuyentes, sean de su tierra o del Estado. Lo que más me pasma es esa postura de indignación con la que se enfrentan a los periodistas. En el fondo la FAMA les pone y, ¿qué más da que estén hablando de ese guardarropa tan inmenso, intenso y benéfico que le ha caído directamente desde el cielo a su armario postinero?

Pues con la que sigue cayendo, sus compañeros de partido sólo nadan y guardan la ropa -nunca mejor dicho- porque dicen: santa Rita, Rita -oportuno al ser alcaldesa del mismo partido y no sabemos si de trajes- lo que se da no se quita y se mantiene en silencio aunque al final resucita.

¿Veremos, por fin pedir perdón, pagar los trajecitos y dimitir a esta gente que se pone un esmoquin regalado para ir a ver al Papa, porque es el jefe de sus creencias, y esos descuidos  le importan menos que el uso del condón? ¡Ay, Señor, Señor! ¡Cosas veredes, querido Sancho!

Pues nada, Francesc, al ruedo y a torear, aunque no estaría mal cuidar esa sonrisa porque ya sólo enseñas una mueca de ceniza.