¿Nos hemos preguntado alguna vez, cuando tenemos la oportunidad de dirigir algún equipo humano, algún trabajo, alguna concejalía, alguna comisión del Parlamento… qué significa el poder hacer o dejar de hacer o cómo hacerlo? Creo que nos cuestionamos poco. Que cuando alcanzamos un puestito sea político, de empresa, de familia, de ONG, se nos olvidan los orígenes, y nuestros afanes se dirigen al ordeno y mando y además me llevo esto porque puedo, quiero y el que venga atrás que arree.
Lo que está pasando en la Comunidad de Madrid y, al parecer en Ayuntamientos y otros lugares en los que gobierna el PP, es algo que me pasma. No tanto lo que sucede si no la cara dura de quienes nos dirigen y esconden. ¿Cuánto esconden, además de la vergüenza? Me duele en el alma ver cómo sus programas de gestión fabulan con el deber, la obligación y transparencias y en cuanto que nos damos la vuelta y dejamos los muebles, se los llevan. Y lo que es peor aquí no dimite nadie. ¿A qué esperan o a qué esperamos nosotros para exigirlo?
¡Bravo! ¡Pero es que se juegan el condumio!